Archivo de Enero, 2009

Ene 30 2009

Desmarcándose

Publicado por Gilberto Salas en Miofuncionalidad

La lengua siempre encuentra algún espacio 

Aquí el desmarque es del ala izquierda

Si esto no se corrige puede dar lugar a recidivas

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Ene 29 2009

Sobre el Botox y el CGD

Publicado por Gilberto Salas en General


Sonrisa gingival tratada con Botox. Extraído del artículo de Mario Polo

Acabo de leer una noticia en El País donde el consejo general de dentistas denuncia a la Clínica Planas sobre el uso ilegal del Botox para solucionar problemas de sonrisa gingival. 

Espero que no sea cierta la noticia o esté equivocada o tergiversada, ya que el CGD lleva las de perder. En el AJO de febrero del 2008 Mario Polo dentista portorriqueño, presenta un trabajo bastante contundente sobre el tema, con muchas fotos, explicaciones etc. Además en la polémica posterior con Joe Niamtu, ortodoncista de Virginia, le da más o menos la razón, ya que este también ha publicado mucho sobre el tema.

No comprendo estas ingerencias de los organismos y monopolios en contra del cliente y en beneficio de no sé que intereses, cuando hay muchos mayores problemas, para no proporcionar al cliente lo que pide. Si hay algún problema están los juzgados para solucionarlo, pero entre el cliente insatisfecho y la empresa que proporciona el servicio.

El artículo de Mario Polo cumple con los parámetros para ser publicado por una revista científica. Mario entiende la ortodoncia desde la clasificación china y no desde los dogmas impuestos por monopolios colegiales, que no defienden al cliente sino a intereses propios. Es una diferente manera de pensar y aparecen de nuevo los inquisidores. Esperemos que la noticia no sea tal y como la presenta El País, que si es así rectifico, pero me temo que será cierta.

El artículo de Mario Polo de Puerto Rico

Botulinum toxin type A (Botox) for the neuromuscular correction of excessive gingival display on smiling (gummy smile) Mario PoloAmerican Journal of Orthodontics & Dentofacial Orthopedics February 2008 (Vol. 133, Issue 2, Pages 195-203 

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Ene 27 2009

Clasificación china de la dinastía Zhou

Publicado por Gilberto Salas en Filosofía

Cindy y yo antes de salir para el templo de Zhoughan

Recuerdo que hace varios años, cuando estuve en China recorriendo diversas factorías para que plasmaran los primeros planos de mis relojes que ahora fabrico en España, le pregunté a mi agente en aquel lugar, que es una chinita muy mona, si había oído hablar alguna vez de una biblioteca o enciclopedia del Emperador chino. Siempre me ha fascinado ese cuento de Borges de El idioma analítico de John Wilkins, que, por supuesto, pensaba que era una ficción. 

Cindy, que así se llama mi agente y es de la ciudad china de Anyang en la provincia de Henan, me dijo que su abuelo había sido un reconocido arqueólogo antes de la revolución cultural, y que había trabajado con unos monjes budistas en la recuperación de unos papiros de la dinastía Zhou. Le pregunté si habría alguna forma de verlos cuando fuera a su casa, ya que me había invitado a conocer a su familia (las relaciones comerciales con los chinos se basan en la relación de confianza a largo plazo, lo mismo que las relaciones tomboleriles que establecemos aquí en España), lo cual asintió y quedé con ello entusiasmado del hecho de poder solamente manipular la historia de China en papiro.

Cuando llegué a Anyang, me pareció fascinante como todo lo que pertenece a aquel pueblo. Una vez terminado el protocolo con la familia de Cindy e intentar ingerir la auténtica comida china, que no soporto, nos fuimos al templo de Zhoughan, cuyos monjes nos estaban esperando. El Venerable Maestro me recibió muy amablemente hablándome  en mandarín, que Cindy me traducía en inglés de un modo claro y conciso. Al Venerable le calculé unos noventa años. Me explicó que hacía mucho tiempo, cuando él era monje, su, en otro tiempo Venerable Maestro, recibió a un extranjero como yo, que hablaba el mismo idioma y también interesado en los escritos del Emperador Zhou. No podía ser tanta casualidad, pero cuando empecé a ver que los papiros pertenecían a la Enciclopedia, se confirmaron mis sospechas. Quien había estado allí antes que yo era el mismísimo Borges.

Así que entusiasmado por la idea de la contracción del tiempo y del espacio, empecé a transcribir los papiros que había leído Borges anteriormente, en este caso con el Venerable actual y Cindy como traductora. Papireando los escritos de repente oí de Cindy unas palabras algo asi como ” pertenecientes al Emperador y se ríen mal”. Reconocí la primera clasificación conocida que hacía referencia de algún modo a la ortodoncia en un tratado académico. Le pedí a Cindy que, por favor, despacio, me fuera dictando los diferentes pictogramas escritos o dibujados que hacían referencia al Emperador y a las risas de sus súbditos. Empezó a enumerar los diferentes apartados de la clasificación de la enciclopedia china que describo a continuación:

a) chinas monas, b) que parecen camellos, c) con el zapato  de la mamá en la boca, d) comedores de uñas, e) de pelos, f) que vomitan mucho, g) que siguen con la teta, h) feos, i) muy feos, j) que huelen a yak, k) con el perro entre los dientes, l) etcétera (por supuesto), m) ti (es un instrumento musical como una flauta) n) hsiao (otro igual), ñ) que parecen que hablan en lengua extranjera, o) no hay por dónde cogerlos. 

Fue impresionante como aquellos chinos intuían por aquellos tiempos los problemas de la ortodoncia. No hay que ser muy listo, siendo un ortodoncista clínico, para imaginar a qué tipo pertenece cada variable. Si en la actualidad seguimos con las tres clases de Angle, los chinos de la dinastía Zhou clasificaban hasta 16 tipos diferentes de sonrisas, viendo lo que no vemos. Ellos veían la forma de la sonrisa, mientras que nosotros vemos la nada, es decir, unos dientes que se colocan como dijo un americano en la New Deal, y todos nuestras sonrisas hispanas se vienen determinando por lo que observó, clasificó y nos repartió aquel buen señor. 

Cuando volvía de la China mandarina tuve mucho tiempo para reflexionar en el avión sobre esta clasificación. Todos los ortodoncistas del mundo estamos tratando con parámetros, cifras, mediciones, clases o nadas, pero pocos vemos la clasificación china. No hay españoles monos o que huelen a yak o etcéteras, sino simplemente números medibles. Así que cambié mis parámetros de clasificación construyendo una nueva para uso privado, pero esa me la guardo, porque no creo que me la permitan publicar en la Revista Española de Ortodoncia. 

Un saludo desde la Hora Española. 

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Ene 27 2009

Mi filosofía particular de la ortodoncia (IX)

Publicado por Gilberto Salas en Filosofía

Juntor 2 de EXTático

Creo que uno de los problemas directos que existe en la práctica de la ortodoncia es el empleo de la ley de causalidad, es decir, a una causa le pertenece un efecto. Esta idea repercute que, a nivel clínico e incluso metodológico, se tienda a ver solo un factor etiológico (viene del griego aition causa y logos razón ) en lugar de varios posibles. Desde Kant, la causalidad es una analogía de la experiencia que implica una sucesión del tiempo con una conexión necesaria entre la causa y el efecto, el causante y lo que es causado. Si bien se ha intentado abandonar esta explicación causalista de los fenómenos en el plano científico, es muy difícultoso ya que en la esencia de nuestra educación, incluso científica, está radicalmente establecido nuestro concepto de causa religiosa, que es el mismo que el de causa racional. Eso significa que hay algo a priori necesariamente que da lugar a una acción que se expresa en su efecto por conexión necesaria o lo que es lo mismo, una causa primera , que es Dios, que crea las cosas de la nada, siendo la causa eficiente. Con la muerte de Dios como decía Nietzsche y el nacimiento del hombre, los conceptos teológicos se han racionalizado, así como el concepto de causa, la etiología. Si bien en medicina tendemos a establecer una serie de causas etiológicas (pleonasmo) que interactúan para dar lugar a un proceso desestabilizador, solo conozco a House que los valora, para acabar siempre encontrando solo un factor etiológico de la enfermedad. Sorprendentemente en su forma de diagnosticar al final siempre es una sola causa, el plomo, un virus, una bacteria localizada, etc., que está latente en el proceso. Así, nuestra forma de pensar es causalista incluso dentro de la ciencia experimental, como si fuéramos muchos Houseses, que necesitamos de una causa para un efecto.

En ortodoncia ocurre lo mismo, desde los artículos científicos, que siempre apuntan a la base del postulado de Duhem-Quine (se quiere demostrar lo que ya se piensa de un modo premeditado consciente o inconsciente), hasta los clínicos como yo, que intentamos depender de una sola causa. He aquí la gran dificultad de la ortodoncia, que depende de muchísimas variables, tanto para establecer un diagnóstico como para un tratamiento. Por ello, es mejor anteponer la intuición y el pensamiento relacional, que es la base del pensamiento mágico, antes que la lógica científica. La lógica científica es correcta cuando se sigue de una premisa o de una única variable, pero no para valorar múltiples variables, que experimentalmente no son científicas, pero intuitivamente son causas y principios de una patología, y que a la vez se tienen que relacionar entre sí. El pensamiento de la ortodoncia tiene que ser intuitivo-relacional (mágico-simpático) en primer término y después lógico-discursivo (científico), que los dos se adquieren por la experiencia. Solamente hay que establecer el criterio de uso de cada uno de ellos para encarar la práctica de la profesión.

Por ejemplo, en el pensamiento lógico-discursivo se establece el diagnóstico ortodóncico desde la perspectiva causalista de la mentalidad positiva de que todo lo medible es real. Por ello, el  criterio de un ortodoncista que usa este pensamiento, se pergeñará en base a la rígida clasificación de Angle, con elementos de diagnóstico cefalométricos, índice de Bolton, discrepancias exactas, donde los resultados que se pretenden son, que con tales o cuál medidas, agítese antes de usar, el resultado-efecto de extracción o no extracción. En el tratamiento de la ortodoncia de estos ortodoncistas no hay otras opciones y otros caminos, porque la práctica se debe a la determinación axiomática de los postulados, el catecismo de la ciencia ortodóncica, que no se puede transgredir, ya que se cometerá un gran pecado contra ese juez interno ortodóncico que le advierte de no pecar y le castiga con la culpa interior. Del concepto de lo perfecto en mi blog sobre el tiempo EXTático. Así, antes yo era un creyente de esa religión, ahora soy un mago.

Mucha filosofía hoy que ya está bien. Hablaré del pensamiento mágico, simpático y relacional otro día con ejemplos de los dos modos de pensar.

Un saludo desde la Hora Española, que es mi marca registrada.

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Ene 19 2009

Caninos “apalancados”






Como está de moda hablar del apalancamiento, también en ortodoncia lo estamos viendo bastante a menudo.
Una técnica personal modificada a partir de unos estudios en el AJO de un alemán de nombre impronunciable, me hicieron comprender que la mejor biomecánica para la tracción de caninos incluidos es esta. Lo importante no es la orto sino la tele, ya que hay que comprobar que el canino con respecto al plano de Franfurt no sea menor que 45º. Si es menor las probabilidades de erupción se irán reduciendo. Si desde un principio del tratamiento, abrimos brecha para que el canino se verticalice y además erupcione, lo trataremos como una mordida cruzada y no estaremos en vilo todo el tratamiento hasta que aparezca. Ya os pasé un caso de caninos ya “desapalancados”

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