Oct
23
2008
El problema que muchas veces tenemos los clínicos es que podemos estar haciendo las cosas durante 30 años y creer que lo estamos haciendo bien. A esto lo llamamos experiencia, pero la experiencia puede que esté equivocada o por lo menos obsoleta, ya que pueden existir prácticas más adecuadas que funcionen mejor. Por eso se toma como un riesgo para el clínico abandonar lo que a él le parece correcto, ya que lo ha estado realizando tantos años, se convierte en un valor por la fuerza de la costumbre, como diría Nietzsche. El clínico debe de tomar decisiones rápidamente y muchas de ellas suelen ser intuitivas más que pensadas. Estas decisiones intuitivas se basan en la experiencia y son las que fácilmente pueden ser equivocadas Ahora bien, ¿cómo puede cambiar esta dinámica el clínico? Ante todo tiene que estar convencido de que no todo lo que se hace en clínica es lo mejor para el paciente o por lo menos que se puede mejorar. Siempre hay que ser crítico con su trabajo y estar revisando conceptos continuamente. Pero la más importante es cotejar esas decisones intuitivas con los datos que aporta la investigación científica en las revistas especializadas. Para ello la búsqueda de información a través de artículos en revistas como el AJO o el JCO permiten al clínico comprobar si esas decisiones pueden ser o no las más adecuadas para el paciente. Por ello, muchas veces es más indicada una detención de la decisión que una rápida intuición, que a la larga se convertirá en un valor de uso erróneo por falta de un momento oportuno en la intervención práctica.
Oct
20
2008
Así esta el problema que presentamos hace unos post en estos momentos después de haber descruzado los incisivos.

